De Amicitia

De los bienes que la sabiduría procura para la felicidad de una vida entera, el mayor con mucho es la adquisición de la amistad.

                                                                                                                             Epicuro

Llevo varios días experimentando distintos sentimientos sin saber explicar ninguno de ellos. Parece que ahora empiezan a surgir las palabras.

Siempre se ha dicho que los amigos son la familia que se elige... sin duda, es una verdad innegable. Reflexionando me he dado cuenta de que hay uniones entre personas que van más allá de la fuerza de la consanguinidad, pues aunque son una opción, el vínculo se expande a todos los niveles emocionales.

Desde niños sentimos la necesidad de relacionarnos y hacer amigos, entendiéndolos como aquellos semejantes con los que nos divertimos y de los que esperamos perdurabilidad, algo que no va a cambiar con los años. Lo que si cambian son los enfados, pues evolucionan de ser por motivos meramente superficiales, a convertirse en el centro de nuestros problemas durante la adolescencia y de los que rehuimos en la madurez.

A pesar del paso de los años los valores que uno espera de la amistad son respeto, tolerancia, honestidad, empatía, junto a ellos la capacidad de evasión, apoyo mutuo, confianza, serenidad y divertimento. Así, un amigo es aquella persona que aparece en tu vida súbitamente, con la que desarrollas nuevos lazos y a la que quieres de una manera muchas veces inexplicable con sus defectos y fortalezas.

De este modo aparecen, perduran y son eternos. Los primeros de la infancia y adolescencia, los universitarios, los que emergen y sientes como de toda la vida, aquellos a los que no siempre puedes ver pero sabes que están ahí , los que no esperabas. De todos ellos solicitas y les ofreces comprensión pese a la disparidad. Son necesarios siempre, en los malos momentos para hacerlos buenos, en los buenos para hacerlos mejores. Te recuerdan con pequeños actos que no estás solo y los celebras a cada momento.

Cuando dejas de lado las diferencias e incluso aprendes de ellas te das cuenta de la grandeza de este bien. 

La amistad surge en el instante en que antepones su bien porque también es el tuyo sin suponer ni verlo como un sacrificio, o cuando aceptas sus errores como los propios. 

Cuando los valoras como una parte de ti, entonces, solo entonces, habrás adquirido la felicidad para una vida entera. 

A los amigos hay que agradecerlos y cuidarlos cada día, ciertamente son un tesoro. De hecho, todavía no puedo explicar cómo alguien espontaneo en tu vida consigue hacerte feliz con entregas que no va a pedir de vuelta, perdonándote, apoyándote hasta el final sin juzgar o simplemente regalándote su tiempo.

De nuevo, me faltan las palabras. Parece que no siempre expreso lo que quiero decir, así que lo mejor será abreviar. Gracias amigos.

 

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Siguiendo los pasos de la amistad sé que nunca me perderé.

 

 

Fotografía: Histórica Cultura

 

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Acerca de Historica Cultura

Historiadora y gestora cultural
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