Recuerdo y Dignidad. A por la III República.

El 14 de abril de 2021 fue el 90 aniversario de la proclamación de la II Segunda República Española y me gustaría hacer mi homenaje particular.

Para conmemorar hitos históricos o acontecimientos de especial relevancia suelo retrotraerme al pasado, quizá en un acto inconsciente de formación profesional o porque solo encuentro sentido al presente si miro hacia atrás y pienso en todas y todos los que nos allanaron el camino. Pero en esta ocasión no voy a centrarme en recordar a todas aquellas personas que dieron su vida por la libertad o solo por resistirse a la tiranía, sino que hoy me centro en el presente para mirar hacia el futuro.

Desde finales de 2017 aproximadamente, colaboro con la Asociación memorialista soriana Recuerdo y Dignidad, un momento especialmente importante para mi, puesto que suponía poner mi granito de arena en la recuperación de la Memoria Histórica. Años atrás intenté colaborar con otras asociaciones similares pero, o no recibí respuesta, o el resultado era que en ese momento no precisaban de mi ayuda como historiadora, campo en el que podía colaborar ampliamente.

Recuerdo que conocí la existencia de la asociación soriana a través de la consulta del libro “La represión en Soria durante la Guerra Civil” para realizar la investigación sobre dos anarquistas de Jubera (Soria). Cuando supe que habían reeditado el libro, busqué más información y contacté con ellos. El recibimiento fue inmejorable, ahora por fin podría ayudar.

Tuvimos varias reuniones online (hay voluntarios de distintos lugares) para actualizar todos los temas que se estaban tratando y repartirnos trabajo. La primera investigación en la que iba a participar era en la de los deportados sorianos a campos de concentración nazis. Entonces ya estaba asombrada de todo el equipo que formaba Recuerdo y Dignidad, voluntarios verdaderamente comprometidos. Conocí personalmente a la mayoría en la exhumación de la Riba de Escalote y ese mismo día me di cuenta de que otro mundo era posible y no era solo una utopía.

Miembros de la Asociación Recuerdo y Dignidad en La Riba de Escalote. Fotografía: elpaís.com

Que hayan pasado más de 40 años desde la muerte del dictador y en este país aún queden miles de personas enterradas en fosas, desaparecidas: seres humanos que fueron brutalmente asesinados y cuyos nombres no conocemos ni en una ínfima parte, tampoco su localización, dice todo sobre un país supuestamente democrático. No solo les prohíben la justicia, sino que les imponen un olvido institucional, histórico y social muy difícil de recuperar. Pero para eso están asociaciones como Recuerdo y Dignidad, gracias a ellos otro mundo mejor es posible, porque su trabajo no puede quedar en balde.

En este tipo de organizaciones cada uno hace lo que puede y de la mejor manera posible en un esfuerzo que traspasa el altruismo. Pero sin duda nada sería posible sin su presidente, Iván, una persona como nunca antes había conocido, no solo por su inteligencia sino por su bondad y el esfuerzo que lleva haciendo desde hace más de 15 años por la defensa de los derechos humanos, algo impresionante, que me deja sin palabras.

Hoy quisiera dar las gracias a todos los compañeros de Recuerdo y Dignidad y en especial a Iván, por dejarme formar parte de este gran equipo humano que me demuestra, no solo que la III República es posible, sino que juntos podemos cambiar el mundo aprendiendo del pasado pero mirando hacia el futuro, luchando por el presente.

Muchas veces no encuentro palabras ni fuerza para rebatir a aquellos que no logran entender que tenemos una obligación con las familias y los desaparecidos. Pero un gran amigo siempre encuentra las palabras adecuadas y saca energía de donde no la hay. Me permito tomarle prestadas algunas palabras:

“Las miradas de las víctimas deshacen prejuicios”

Exhumación de Abundio Andaluz. Fotografía eldiario.es

Cuando miro la lista de casos abiertos que tenemos, me hundo y siento muchísima impotencia. Todos esos nombres eran seres humanos que fueron brutalmente asesinados en un sistema de exterminio ideológico; y ahora esperan a que los rescatemos del olvido, a que los devolvamos a sus familias y a que se sepa lo que les pasó. Depende de nosotros, y no es justo. No se tienen los medios ni las leyes necesarias, por lo que el tiempo pasa y sus descendientes esperan y esperan hasta que también se van. No es justo. Siento una impotencia terrible siempre que miro esa lista y me pregunto porque en 2021 todavía estamos así. No puede depender solo de nosotros que todas aquellas personas recuperen su nombre y su historia.

Ojalá pronto llegue la III República y podamos disfrutar de una igualdad plena. Sé que llegará y lo hará de la mano de todas aquellas personas como mis compañeros de la Asociación memorialista, poniendo voz y nombre a los que un día lucharon sin rendirse por un país mejor. Por ellos, por nosotros, sé que se conseguirá. ¡VIVA LA REPÚBLICA!

Pero igual que combatimos ¡Rumba la rumba la rum bam bam! Prometemos resistir, ¡Ay, Carmela, ay, Carmela!

Acerca de Histórica Cultura

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